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Paraguay, el jugador del tablero silencioso: le compra US$ 6.000 millones a China y le vende unos US$ 2.900 millones triangulando vía Argentina, sin reconocerla diplomáticamente
Por Sergio H. Lettieri · Julio 2026
Hay una paradoja que rara vez aparece en los titulares y que, sin embargo, define buena parte de la política exterior paraguaya de este año: el país sudamericano que hace 69 años sostiene una de las relaciones diplomáticas más antiguas de Taiwán en el mundo es, al mismo tiempo, un mercado donde los autos, los celulares y hasta los pupitres escolares llegan mayoritariamente desde China. Asunción no reconoce a Pekín, pero le compra a Pekín como si lo hiciera. Y en el medio, Washington observa con interés discreto a uno de los pocos socios de la región que no titubea en la disputa geopolítica que hoy atraviesa a todo el Cono Sur.
Summary
Paraguay illustrates how a small country can navigate great-power competition without breaking alignments. Despite having no diplomatic relations with Beijing — one of only 12 nations worldwide, and the only one in South America, to maintain formal ties with Taiwan — China has become Paraguay's second-largest trading partner and top source of imports, worth over USD 6.1 billion in 2025 (roughly 34-36% of total imports), while direct Paraguayan exports to China remain marginal (under USD 3 million in April 2026, down 38.6% year-on-year) — even though a Chinese state trading firm, COFCO, ranks among the country's top soybean exporters, since Paraguayan soy reaches China only indirectly, re-routed through Argentina's crushing industry and relabeled with Argentine tariff origin. Meanwhile, President Santiago Peña made his first state visit to Taipei in May 2026 and reaffirmed the "strategic alliance" on the 69th anniversary of bilateral ties in July, even as Beijing's consulate publicly pressed Asunción to "stop turning its back" on China. The United States, together with Brazil, the Netherlands, Uruguay and Spain, remains among Paraguay's top foreign investors, contributing roughly 12% of a record USD 1.18 billion in FDI in 2025 (up 7.6% from 2024), with the investor base expanding from 39 to 68 countries over the last 16 years. Washington's footprint goes beyond capital: a Status of Forces Agreement signed in December 2025 and in force since March 2026 — part of the "Escudo de las Américas" strategy — now grants a legal framework for U.S. military personnel operating in Paraguay on joint training, disaster response and anti-crime cooperation, while explicitly barring permanent bases or joint combat operations. The case matters beyond Paraguay's borders: weeks after hosting the Mercosur summit in Asunción — where Brazil's Lula pushed to open formal trade talks with China — Paraguay stands as the bloc's lone holdout, a quiet counterexample to the region's drift toward Beijing.
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Resumo
O Paraguai ilustra como um país pequeno pode navegar a disputa entre grandes potências sem romper alinhamentos. Apesar de não manter relações diplomáticas com Pequim — um dos únicos 12 países do mundo, e o único da América do Sul, a manter laços formais com Taiwan —, a China se tornou o segundo maior parceiro comercial do Paraguai e sua principal fonte de importações, com mais de US$ 6,1 bilhões em 2025 (cerca de 34-36% do total importado), enquanto as exportações paraguaias diretas para a China seguem marginais (menos de US$ 3 milhões em abril de 2026, queda de 38,6% em relação ao ano anterior) — mesmo com uma trading estatal chinesa, a COFCO, entre os maiores exportadores de soja do país, já que a soja paraguaia só chega à China de forma indireta, reexportada via indústria esmagadora da Argentina e com origem tarifária argentina. Paralelamente, o presidente Santiago Peña realizou sua primeira visita de Estado a Taipé em maio de 2026 e reafirmou a "aliança estratégica" no 69º aniversário das relações bilaterais em julho, mesmo com o consulado chinês pressionando publicamente Assunção a "deixar de dar as costas" à China. Os Estados Unidos, junto com Brasil, Países Baixos, Uruguai e Espanha, seguem entre os principais investidores estrangeiros do Paraguai, contribuindo com cerca de 12% de um recorde de US$ 1,18 bilhão em IED em 2025 (alta de 7,6% ante 2024), com a base de investidores ampliando-se de 39 para 68 países nos últimos 16 anos. A presença de Washington vai além do capital: um Acordo sobre o Estatuto das Forças (SOFA), assinado em dezembro de 2025 e em vigor desde março de 2026 — parte da estratégia "Escudo das Américas" —, agora oferece um marco jurídico para o pessoal militar dos EUA que opera no Paraguai em treinamentos conjuntos, resposta a desastres e cooperação contra o crime organizado, ao mesmo tempo em que proíbe expressamente bases permanentes ou operações de combate conjuntas. O caso importa além das fronteiras paraguaias: semanas depois de sediar a cúpula do Mercosul em Assunção — onde Lula, do Brasil, pressionou para abrir negociações comerciais formais com a China —, o Paraguai é o único holdout do bloco, um contraponto silencioso à aproximação regional com Pequim.
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Un socio comercial sin embajada
Los números cuentan una historia que la diplomacia paraguaya prefiere no subrayar. Según el Banco Central del Paraguay, las importaciones desde China eran prácticamente inexistentes hasta el año 2000 (apenas USD 219.647). El punto de inflexión llegó en 2006, cuando se superó por primera vez la barrera de los USD 1.000 millones. Desde entonces el crecimiento fue constante hasta el récord de USD 6.122 millones en 2025, y sólo entre enero y mayo de 2026 el país ya acumulaba USD 2.747 millones en compras chinas, equivalentes al 36,4% del total importado.
El desequilibrio es la otra cara de la moneda. En abril de 2026 la balanza comercial bilateral cerró con un déficit de USD 289 millones: importaciones por USD 292 millones contra exportaciones de apenas USD 2,95 millones, con una caída interanual del 38,6% en las ventas paraguayas. Paraguay le compra a China autos, celulares, electrodomésticos, calzado deportivo y, desde 2025, hasta pupitres escolares; le vende, en cambio, casi nada. El economista Jorge Garicoche resume el dilema con precisión: la apertura comercial paraguaya no encuentra reciprocidad, y el obstáculo de fondo —más allá de lo estrictamente comercial— sigue siendo la exigencia china de romper con Taipéi como condición para cualquier avance formal.
El propio Consulado General de China, consultado por el diario Última Hora, no disimuló la presión: sostuvo que Paraguay "no puede seguir siendo una excepción en la Comunidad Internacional, ni continuar dándole la espalda a China" y expresó su expectativa de que el gobierno paraguayo "tome la decisión correcta". Es un mensaje inusualmente directo para un canal diplomático informal, y confirma que Asunción es, para Pekín, una pieza pendiente en el tablero sudamericano.
La cifra oficial, sin embargo, esconde una salvedad importante. Entre los exportadores que operan en Paraguay figura COFCO International Paraguay SA, filial de la trading estatal china que en los últimos años se ubicó entre los primeros lugares del ranking de exportadores de soja del país. Pero ni COFCO ni ninguna otra cerealera puede enviar ese grano directamente a China: según explicó Sonia Tomassone, directora de comercio exterior de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), Paraguay carece de la habilitación fitosanitaria necesaria por no tener relaciones diplomáticas con Pekín. La salida es la triangulación: entre el 75% y el 91% de la soja paraguaya —según el año— se exporta a Argentina, donde se industrializa y se reexporta como aceite, pellets o harina ya con origen arancelario argentino, no paraguayo. Ese cambio de partida arancelaria es la clave del enigma: buena parte de la demanda china de soja termina alimentándose, indirectamente, de grano paraguayo y de capital chino invertido en el propio país, sin que una sola tonelada figure jamás como “exportación paraguaya a China” en las estadísticas bilaterales.
El propio presidente Peña protagonizó en 2024 un cortocircuito diplomático por esta ambigüedad: afirmó públicamente que Paraguay le vende soja a China pese a no reconocerla, y el vocero de la Cancillería china, Lin Jian, lo desmintió en una conferencia de prensa, asegurando que las estadísticas chinas no registran ninguna compra de soja paraguaya y pidiéndole a Asunción “dejar los juegos de palabras”. Ambos, en rigor, tenían parte de razón: Pekín no compra soja paraguaya en forma directa —y por eso no aparece en su aduana—, pero buena parte de esa soja llega igual a China después de cambiar de nacionalidad comercial en el camino.
Taiwán, la alianza que cumple 69 años
Mientras la economía china avanza por la vía de los hechos consumados, la política exterior paraguaya se mantiene firme en sentido contrario. Paraguay es el único país de Sudamérica —y uno de apenas 12 en el mundo— que mantiene relaciones diplomáticas formales con Taiwán, un vínculo que en julio de 2026 cumplió 69 años. El presidente Santiago Peña viajó a Taipéi en mayo, en su primera visita de Estado a la isla desde que asumió, y reafirmó lo que ambos gobiernos describen como una "alianza estratégica" basada en valores compartidos: democracia, libertad y estado de derecho.
La relación no es sólo simbólica. Taiwán es hoy el principal mercado para las exportaciones porcinas paraguayas (90,1% de los envíos) y en 2025 recibió compras paraguayas por USD 342 millones, impulsadas por la carne bovina y porcina. A diferencia del vínculo con China —importación masiva, exportación testimonial—, la relación con Taipéi funciona en ambos sentidos, y es precisamente ese contraste el que utilizan los defensores del statu quo diplomático para argumentar que la alianza con Taiwán "genera oportunidades comerciales concretas", en palabras del propio Garicoche.
La presión de Pekín, sin embargo, no da tregua: desde fines de 2023 más de una docena de legisladores, periodistas y referentes de la oposición paraguaya han viajado a China, en lo que se interpreta como un intento sistemático de construir una base política favorable a un eventual cambio de reconocimiento. Peña, hasta ahora, no ha dado señales de ceder.
Washington, el balance discreto
Si China avanza por el lado comercial y Taiwán sostiene el vínculo diplomático, Estados Unidos ocupa un tercer casillero: el de la inversión. Junto con Brasil, Países Bajos, Uruguay y España, Washington figura entre los principales inversores extranjeros del país, con un aporte estimado del 12% del total (unos USD 952 millones en la última medición disponible), detrás de Brasil. Paraguay cerró 2025 con un récord de USD 1.180 millones en inversión extranjera directa, un 7,6% más que en 2024, y proyecta captar otros USD 700 millones en nuevas iniciativas industriales durante 2026. La base de países inversores se amplió de 39 a 68 en los últimos dieciséis años, un dato que el propio gobierno paraguayo esgrime como prueba de una estrategia de diversificación deliberada, no de improvisación.
La presencia estadounidense, además, ya no es sólo financiera. En diciembre de 2025 ambos gobiernos firmaron en Washington un Acuerdo sobre el Estatuto de las Fuerzas (SOFA, por su sigla en inglés), que entró en vigor el 17 de marzo de 2026 tras ser aprobado por la Cámara de Diputados paraguaya con 53 votos a favor, 8 en contra y 4 abstenciones. El convenio, enmarcado en la estrategia "Escudo de las Américas" que impulsa Washington para la región, habilita a personal militar estadounidense a realizar entrenamientos conjuntos, ejercicios, asistencia técnica y cooperación contra el crimen organizado, el terrorismo y las amenazas transnacionales en territorio paraguayo. El texto prohíbe expresamente el establecimiento de bases permanentes o la participación en operaciones de combate conjuntas, y otorga al personal estadounidense inmunidades de tipo diplomático —incluida jurisdicción penal de EE.UU. sobre sus propios efectivos—, algo que la oposición paraguaya cuestionó por razones de soberanía. El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, calificó el acuerdo como "histórico" y lo presentó como un instrumento para facilitar entrenamiento bilateral, ayuda humanitaria y respuesta ante desastres, además de reforzar —sostiene Washington— la seguridad regional frente al crimen organizado transnacional.
Ese equilibrio —comercio con China, diplomacia con Taiwán, inversión y ahora también cooperación militar con EE.UU.— es, en el fondo, la estrategia de un país chico que se niega a jugar un juego de suma cero. Paraguay no rompe con nadie, pero tampoco cede en lo que considera su línea roja.
Asunción, el escenario que expone el contraste
La ironía se hizo visible el 30 de junio pasado, cuando Asunción fue sede de la cumbre de jefes de Estado del Mercosur. Allí, el presidente brasileño Lula da Silva pidió abrir negociaciones formales con China para el bloque completo, mientras Uruguay —con la presidencia pro tempore— reafirmó por boca de su canciller Mario Lubetkin la voluntad de retomar el diálogo con Beijing. China ya es el primer socio comercial del Mercosur en su conjunto, con cerca de USD 200.000 millones anuales, pero sin un marco jurídico preferencial que ordene ese intercambio.
En ese contexto, Paraguay quedó expuesto como la única pieza del bloque que no puede —ni quiere— sumarse a esa apertura formal mientras mantenga su compromiso con Taipéi. El país que hospedó la cumbre es, paradójicamente, el que más lejos está de suscribir sus conclusiones más ambiciosas en materia de China.
Conclusión: la apuesta de un país chico
El caso paraguayo es, en definitiva, un estudio de caso sobre cómo una economía pequeña administra la competencia entre las dos potencias que hoy definen buena parte del comercio y la inversión globales, sin quedar atrapada en ninguna de las dos. Pekín presiona con el peso de sus números; Taipéi ofrece una relación más pequeña pero recíproca y con siete décadas de historia; Washington, junto con Brasil y Europa, sostiene el flujo de inversión que Paraguay necesita para crecer. Mientras el resto del Mercosur especula con acercarse a China, Asunción sostiene una apuesta distinta: que se puede comerciar con el gigante asiático sin reconocerlo, y que la lealtad diplomática con Taiwán, lejos de ser un costo, sigue siendo un activo.
Para quienes seguimos de cerca el posicionamiento de los países del Cono Sur frente a la disputa China-Estados Unidos, Paraguay ofrece un contrapunto valioso frente a los casos de Uruguay y Brasil: la prueba de que no reconocer a Pekín no implica quedar afuera de su órbita comercial, aunque sí implica renunciar a la reciprocidad plena que otros socios de la región sí están dispuestos a negociar.
Dr. Sergio H. Lettieri
Magister en Relaciones Internacionales - UdelaR - ROU
(*Artículo e imagen principal elaborados con orquestación agentica de IA Generativa)
Sergio H. Lettieri es Consultor en temas de Inserción y Comercio Internacional e Inversiones. Fue profesor de la Universidad Católica del Uruguay, Sede Punta del Este, y es Secretario de Relaciones Internacionales de AGEELA.
Fuentes consultadas: Última Hora ("La economía china avanza en Paraguay por fuera de la diplomacia", 4/7/2026); Banco Central del Paraguay; CADEP; Capeco (Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas); La Política Online; ABC Color ("Santiago Peña celebró los 69 años de lazos con Taiwán y ratifica alianza", 12/7/2026); The Washington Post; CNN en Español; China-Global South Project; Diario HOY; Revista PLUS; La Nación (Paraguay); Prensa Mercosur; Eurasia Review; U.S. Department of State.
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