El economista Gabriel Zucman ha propuesto un manual de intervencionismo radical para Uruguay: un impuesto del 2% al patrimonio y una "persecución fiscal" que obligue a los ciudadanos "super ricos " (sería interesante conocer a partir de que monto en equity assets se ingresa en este ranking ) a seguir pagando hasta 15 años después de haber emigrado. Aunque se presenta como una tendencia de países desarrollados, para Uruguay es un salto al vacío.
Aquí analizamos por qué no somos comparables con gigantes, qué nos enseña la paradoja de Paraguay y por qué el foco debe estar en los costos internos que asfixian la producción.
1. La trampa de las falsas equivalencias (Los Datos)
Zucman cita a potencias como California, Brasil, Reino Unido o Francia, pero omite la escala. Uruguay es una economía pequeña y abierta donde el capital es extremadamente móvil:
¿Por qué importa esto?
En economías masivas, el capital tiene menos movilidad porque el mercado interno es el premio.
En Uruguay, una economía pequeña y abierta, el capital es extremadamente volátil.
Si se lo persigue, se va.
No tenemos el "poder de retención" de una potencia mundial; nuestro atractivo debe ser la seguridad jurídica y la competitividad, no la persecución fiscal.
2. El espejo regional: El modelo paraguayo frente a la asfixia
Mientras Zucman propone más carga, en nuestra propia región tenemos el ejemplo de Paraguay, que se ha convertido en el principal competidor de Uruguay por la captación de inversiones.
Visiones opuestas: Mientras la propuesta de Zucman busca "cazar" al inversor incluso cuando se va, Paraguay atrae con el sistema del "Triple 10" (10% de IVA, 10% de Renta Empresarial y 10% de Renta Personal) sumado a la tributación a tasa 0% sobre rendimientos de fuente extranjera (capital y/o trabajo).
Resultados: Paraguay ha logrado tasas de crecimiento sostenidas y una atracción de capitales extranjeros sin precedentes. Si Uruguay aplica un impuesto patrimonial del 2% y una "tasa de salida" de 15 años, el mensaje para cualquier inversor será claro: "No vengas a Uruguay, andate a Paraguay".
Castigar al que genera empleo es, en la práctica, un subsidio de competitividad para nuestros vecinos.
ARGENTINA
3. La paradoja del gasto: Los paraguayos gastan más en Uruguay
Aquí es donde la realidad golpea con fuerza la lógica de Zucman. Si bien Paraguay compite con Uruguay por la inversión, sus ciudadanos son valiosos para nuestra economía. Recientes informes de gasto turístico revelan una paradoja que deberíamos celebrar:
Los paraguayos son los turistas que más gastan en Uruguay, con un promedio de $1.163 dólares por persona.
Les siguen los europeos ($836), norteamericanos ($800), chilenos ($760), brasileños ($731) y argentinos ($516). Los turistas uruguayos, en comparación, gastan en promedio $350.
Esto demuestra que, incluso con un modelo fiscal diferente, la relación entre nuestras economías es dinámica. ¿Tiene sentido que un país cuyos ciudadanos son nuestros mayores gastadores turísticos se vea amenazado por políticas que repelen la inversión en su propio territorio?
La prosperidad de nuestros vecinos, generada en parte por sus bajos impuestos, se traduce en un beneficio para nuestro propio sector turístico y de servicios.
4. El verdadero culpable: El déficit y el "Costo Uruguay"
El argumento de Zucman asume que el Estado necesita más dinero. Pero en Uruguay, el problema no es la falta de recaudación, sino el exceso de gasto.
Estado sobredimensionado: Mantener estructuras duplicadas y un Estado elefantiásico solo para sostener un déficit fiscal artificial es una receta para la decadencia.
Salarios y beneficios (del personal estatal) desmedidos respecto del valor agregado que generan en la economía real.
El sobreprecio que paga la producción
El punto central es que Uruguay ya castiga a sus ciudadanos y empresas con costos operativos altísimos. Según datos recientes, entre marzo y diciembre de 2025, los uruguayos pagaron un sobreprecio de USD 88 millones en combustibles por encima de la Paridad de Importación (PPI).
Este "impuesto oculto" es el resultado de usar a ANCAP para tapar ineficiencias o financiar subsidios cruzados (como el del supergás o el boleto). Sumar un impuesto al patrimonio a quienes podrían invertir en el país, mientras ya se nos cobra el combustible más caro de la región, es simplemente inviable para cualquier cadena productiva.
5. La ética de la libertad: El contribuyente no es un rehén
La propuesta de gravar a quienes ya no residen en el país durante 15 años es, quizás, lo más alarmante. Convierte al ciudadano en un rehén fiscal.
Inseguridad Jurídica: Rompe las reglas del juego. Nadie invierte en un país que promete perseguirte por tres lustros después de haberte ido.
Ajuste del Estado: El déficit debe ajustarse con eficiencia y recortes en el gasto político y burocrático, no gravando el patrimonio de quienes ya cumplieron con sus obligaciones mientras residían aquí.
El camino es la libertad...
Uruguay se encuentra en una encrucijada. Podemos elegir la visión de Zucman —una visión de control, intervención y persecución que ignora nuestra escala— o podemos elegir el camino de la libertad económica.
Para que los más ricos sigan generando empleo y "derramando" inversión en la sociedad, necesitamos que se sientan bienvenidos, no perseguidos.
Un Estado más chico y eficiente, menos intervención estatal y una competitividad real son las únicas herramientas para que Uruguay no sea solo un lugar para vivir, sino un lugar para prosperar.
Martin Varsavsky
Construido en Belfast por Harland and Wolff, el RMS Titanic era el objeto móvil más grande del mundo en 1912. Se decía que era "prácticamente insumergible" gracias a su sistema de 16 compartimentos estancos.
La propuesta de Zucman es, en muchos sentidos, como el diseño original del Titanic: una estructura teórica que se autoproclama "insumergible" bajo la premisa de que siempre habrá súper ricos cautivos para financiar parte del gasto estatal.
Sin embargo, al igual que el transatlántico, esta idea ignora los "icebergs" de la realidad económica: la movilidad del capital, la competencia de países como Paraguay y el peso de un Estado sobredimensionado y sobre remunerado.
Uruguay no puede permitirse el lujo de la "soberbia intelectual" y menos copiar modelos tributarios de las grandes potencias.
Si seguimos ignorando las señales de advertencia y sumando peso muerto en forma de impuestos y burocracia, el choque contra la realidad será inevitable. Aunque la orquesta siga tocando.....
Magister en Relaciones Internacionales - UdelaR - R.O.U.
(Artículo elaborado con asistencia de IA generativa)

















